lunes, 9 de abril de 2012

... Agur Bilbao Triathlon 2012 ...

Esta Semana Santa tocaba visitar a la yaya en Brivi, el miércoles recibió su segunda dosis de tratamiento y queríamos acompañarla estos días para poder valorar cómo se encontraba. Llegamos el jueves a la hora de comer y nos recibió en la puerta con una sonrisa y un gorrito de varios colores que se había hecho con las sobras de varios ovillos de lana. Estaba eufórica, deseando destaparse y enseñarnos su nuevo look.  No se volvió a poner el gorro, estaba contenta por la visita y porque los niños ni si quiera se habían sorprendido, seguían achuchándola del mismo modo que cuando tenía canas. Les habíamos dicho que a la yaya se le había caído el pelo porque le habían dado una medicina que era muy fuerte y le había producido esos efectos. Uxue enseguida racionalizó y dijo que una vez a Spencer en su serie favorita Icarly, le pagaban por probar los efectos que producían unos medicamentos y se paso todo el episodio bebiendo litros y litros de agua, así que eso podía pasar, si en la tele ocurre....

Así que yo estaba en las nubes, la veía que estaba bien, sin síntomas aparentes del tratamiento y muy pero que muy animada. Sabía que la semana del Bilbao Triathlon le tocaba recibir la quimio, pero quería auto engañarme pensando que si lo llevaba tan bien, podría hasta no visitarla ese fin de semana. Pero el viernes se empezó a encontrar un poquito rara por la tarde, empezó a sentir dolores y a tener que visitar el wc más de lo habitual. No pudo dormir casi nada, entre los viajes al cuarto de baño y el malestar. El sábado los síntomas se intensificaron y su actitud de autosuficiencia empezó a tambalearse.  Se asustó porque quería no sentir nada, pensaba que era lo suficientemente fuerte como para poder pasar por esto con una sonrisa las 24h del día; Y no pudo ser,  y se vino abajo, se escondió de nuevo bajo su gorro de lana y el semblante le cambio. Las frases que yo escuchaba ya no eran de optimismo y de puedo con ello, sino de un desánimo alentado por el sufrimiento y el malestar.

Me puse las zapatillas y salí a correr un rato por el parque. Llovía así que estaba lo necesariamente solitario para mi. Últimamente me estoy acostumbrado a llorar corriendo, nadie me ve, nadie me oye, el llanto se ahoga entre jadeos mientras intento ir más y más rápida. En mi cabeza solo retumbaba una frase "nos esta intentando engañar pero se esta  muriendo". Y me acorde del jueves, antes de que la viese llorar, de lo bien que estaba cuando llegamos, de lo animada que estaba, de como tras leer el informe médico por enésima vez seguía sin querer entender lo que en él  pone. Y me sentí como una egoista por pensar en el Bilbao Triathlon, por estar haciendo planes para irme con los niños a Port Aventura en el puente de mayo a pesar de que sabía que esa semana recibirá la tercera dosis del tratamiento. Fui consciente entonces de que Port Aventura estará en el mismo sitio el año que viene, que en mayo de 2013 habrá una nueva edición del Bilbao Triathlon en al que podré participar, y que ahora mi sitio está en otro lugar, al lado de ella, para reírnos cuando se encuentre bien y llorar corriendo cuando la vea triste.

Ayer escuche en el reportaje que Informe Semanal hizo sobre Mingote, la frase que lucía en el reloj de pared de Pio Baroja " Todas las horas hieren, la última mata".

Quiero acompañarla en la medida de mis posibilidades en todas esas horas que le van a hacer daño antes de que le sorprenda la última. 

lunes, 2 de abril de 2012

...totalmente perdida ...

Se dice, se comenta, que en esto de la orientación las mujeres estamos un poco despistadas...No me gusta generalizar nunca pero en mi caso particular este dicho se cumple al 200% .

Esta temporada extraña me esta costando ponerme a prueba en las competiciones. Sigo los entrenos sin vaguear tanto como otras veces, pero me esta dando demasiada pereza competir. Y se que esta pereza responde al  miedo a conocer mi verdadero nivel y desanimarme a participar en el Bilbao Triathlon.
Ayer por fin decidí participar en el Duatlon corto de Durango, Memorial Gorka Uribeetxebarria, muy bien organizado por el club Mugarra Triatloi Taldea, y con mucha animación y gente viéndolo.
Las distancias eran de 10km a pie, 40 en bici  y otros 5km de carrera. Me encontraba con ganas y confiada porque últimamente tengo buenas sensaciones con la bici. Estas últimas semanas he hecho parte del recorrido del segmento del Bilbao Triathlon, subiendo por el Vivero a Artxanda, y algún rodaje de 50Km a 26km/k, que para mi es un triunfo.

Así que con más miedo que vergüenza me presenté en la meta junto a otras 20 mujeres, entre ellas Inma Pereiro, la  ganadora de esta edición.

Los 10 primeros kilómetros a pie los salvé sin problemas, por la mitad del pelotón, sabiendo cual era mi lugar y sin forzar demasiado por lo que pudiera venir en la bici.  Hice la transición bien, a mi ritmo pero sin contratiempos, y sali pitando en la bici con buenas sensaciones, siendo consciente de que muchas mujeres me tenían que pasar y que pronto me darían alcance los primeros chicos que salieron 15min después que nosotras.

Y así fue, varias mujeres me adelantaron antes de que hiciera los 10 primeros kilómetros en bici. Yo sentía que iba más rápida que en otras ocasiones, pero no podía seguir a ningún grupo de los que me pasaban. Los primeros porque iban a una velocidad vertiginosa, pasaban a mi lado, tan cerca que me daba miedo, sentía la misma sensación que si me sobrepasara un coche o un camión.
Asi que hice toda la carrera sola, con mucho viento, y muchas subidas y bajadas, se me hizo duro.  Poco a poco los kilómetros caían,  casi todas las mujeres me habían pasado, pero yo sabía que aún quedaba alguna. Mi cuentakilometros ya marcaba el kilómetro 36, me sentía feliz porque al menos me sentía competitiva, iba a llegar con un crono aceptable y solo me quedaban  5 km a pie por el centro de Durango para poder disfrutar de mi primer duatlon este año.
Asi que iba yo inmersa en mis pensamientos cuando hice el cambio de sentido en la general y pase al lado de un cartel que indicaba Durango. Pero no vi ninguna indicación que dijera que tenía que meterme por ahí, ni había nadie de la organización, así que yo, carretera nacional hacia adelante, hasta que en la siguiente rotonda me pareció extraño que el de la organización solo estuviese controlando el otro sentido. Pero intuí que me vio y no dijo nada, con lo cual supuse que iba bien. En ese trayecto me cruce con tres participantes mujeres que iban en sentido contrario y que me miraron extrañadas. Así que en la siguiente rotonda pare y pregunte al de la organización.
 ¡ME HABIA EQUIVOCADO Y HABIA HECHO YA CASI 5 KM! 


En ese momento me sentí fatal, se me paso por la cabeza pararme, enfadarme, no coger una bicicleta de carretera en mi vida. Me acorde de Bittorro y de que me había dicho que se daba la vuelta por encima de la carretera y que después a Durango, me sentí frustrada porque había visto la salida y no la había tomado. Maldije mi mal sentido de la orientación. ¿Y ahora qué? Pues nada, con mucha rabia, nuevamente cambio de sentido y otros 5km más para llegar al desvio de Durango y poder terminar el segmento de bici, que para mi en vez de 40km fue de 49km. Deje la bici, aguantando las ganas de llorar de impotencia, y entonces volví a escuchar otra vez "Animo Mari, que ya no queda nada!" Mi marido y mis niños estaban esperándome en boxes. Mientras comencé a correr intente explicarles que llevaban al menos 20 minutos de más esperándome porque me había perdido. "Que más da!!! Ahora corre, acaba!!!"  escuché. De repente como si un jarro de agua fría lavase mi mala conciencia, me dije "Y que más da!!! Has disfrutado en la bici, has competido con dignidad y vas a llegar a meta porque en el deporte como en la vida no hay que tirar nunca la toalla, hay que saber llegar a la meta sabiendo disfrutar el camino, y si uno se equivoca o el camino se tuerce, pues habrá que seguir transitando por él hasta encontrar la siguiente señal. 
La superación personal debiera concentrarse en ser consciente de la suerte que cada uno de nosotros tiene en poder hacer lo que nos gusta, en disfrutar con ello, en sentir que la gente que te importa te acompaña. No es bueno obsesionarse con un tiempo, con un puesto, con una marca...Es algo que va unido al deporte en sí, pero cuando las cosas no salen como uno quiere hay que ver el lado positivo. 
Lo positivo: Terminé, no arroje la toalla. Acabe en un tiempo de 3h, y siendo la 2ª en mi categoría y la 1ª VT1 del Cto. de Euskadi. La cara de mis hijos cuando subí a por el trofeo, lo orgullosos que estaban de mi. El buen entrenamiento que hice, y las buenas sensaciones en la bicicleta.