martes, 24 de mayo de 2011

… objetivo : ecuanimidad …


O lo que es lo mismo…Igualdad y constancia de ánimo.
Ese es mi gran y más inmediato objetivo, y estas últimas semanas han contribuido a hacerme sentir que me encuentro inmersa en un proceso de madurez emocional que espero comience a dar sus frutos. Este proceso comenzó hace ya un tiempo, cuando me di cuenta de que tenía que ser capaz de aceptar mi realidad y a las personas que me rodean, tal cual son.  Hay una especie de oración que utilizan algunos grupos religiosos y que se recita en los grupos de deshabituación de consumos insanos que dice   
        “ quiero cambiar lo que puedo cambiar,  debo resignarme para aceptar lo que no puedo cambiar y necesito sabiduría para reconocer la diferencia”.
Para llegar a la ecuanimidad hay que empezar por alcanzar la madurez emocional. Una persona madura emocionalmente debe de tener un proyecto personal,  ser capaz de establecerse metas que quiera cumplir y llevar a cabo todo lo que tiene que hacer para que estas metas se cumplan. ¿Cómo?  Siguiendo su propio modelo de identidad y acorde con su filosofía de vida, conociéndose a sí mismo, aceptándose, asumiendo aquellas cosas que menos le gustan de si mismo, no pidiéndose más de lo que uno no puede llegar a dar, manteniendo el equilibrio de lo emocional con lo racional.
Resulta sencillo cuando determinadas experiencias te enseñan el camino, cuando un día te das cuenta de que eres consciente de tu realidad,  de esa tan diferente a la que durante muchos años soñaste o imaginaste, y sin embargo, sin saber muy bien por qué, la aceptas como es y te sientes feliz con ser como eres, de vivir como vives,  te sientes merecedora de tener lo que tienes y muy orgullosa de haber dejado por el camino ese modelo de persona que  pretendías ser.
En estos últimos años el deporte me ha enseñado una filosofía de vida. Cuando quiero conseguir determinado objetivo en una competición,  como por ejemplo terminar un maratón, sigo un plan: primero me pongo un objetivo asequible que pueda alcanzar, entreno más días, hago más kilómetros, sacrifico más horas de sueño,  sacrifico horas con los míos, cuido la alimentación,  busco apoyo emocional rodeándome de gente que comparta mi objetivo y me aliente, establezco un plan B para que la frustración no aparezca….  ¿Os suena? … “ Una persona madura emocionalmente debe de tener un proyecto personal,  ser capaz de establecerse metas que quiera cumplir…..”
Este fin de semana he querido despertar una vieja amistad que se encontraba desde hace algún tiempo conectada a un respirador que le insuflaba aire de forma automática para no dejarla morir.  Me ha encantado sentirla viva de nuevo y aunque consciente de que le queda un largo proceso de recuperación, sé que es fuerte y se va a reponer rápido, porque depende tan solo de la voluntad de las personas que creen que merece la pena darle una segunda oportunidad.

domingo, 15 de mayo de 2011

… Mi primer triatlon … Triatlon de Bermeo …


El pasado domingo participé en mi primer triatlón. Mi  gran con-cuñado y amigo Bittorro, amante y entusiasta del triatlón, y en gran medida el responsable de que me haya embarcado  en esta aventura que para mi supone conocer, practicar y disfrutar otros   dos deportes más a parte del running, me llamó una hora antes de tomar la salida “te vas a estrenar en el mejor deporte del mundo, disfruta”. También me pidió que tuviese cuidado con la bici ya que hacía mucho viento y había  caído un chaparrón. Yo estaba de los nervios, muy asustada, incluso debo confesar que pensé seriamente abandonar antes de empezar. Veía a la gente llegar al puerto, un montón de mujeres, y todas parecían super-profesionales. Siempre intento no engañar a nadie,  y menos a mí misma. Sabía de mis limitaciones, sabía que había entrenado muy poco y solo pensaba si iba a ser capaz de acabar. El agua me asustó, no había entrenado nada en el mar, la única experiencia con el neopreno había sido esta Semana Santa en LLanes y no fue del todo satisfactoria. Diambulando por el puerto me sentía perdida Tuve que hace algún que otro viaje al coche, primero a por las zapatillas de correr, que tenía que dejar en , no sabía muy bien lo que tenía que dejar en boxes, lo que tenía que presentar a los jueces... Todo el mundo parecía muy serio y profesional, y mi intención era acabar, siendo consciente de que igual no estaba preparada para ello. Cayó el chaparrón y amainó el viento, se quedo una tarde soleada y en calma. Sin pensarlo demasiado me puse el neopreno y me tire al agua. No me pareció que estuviera muy fría aunque la gente se quejaba de ello. No nade demasiado, pensé que me cansaría, y ahora creo que no estaba demasiado motivada. Bittorro ya se ha encargado de tirárme de las orejas porque dice que hay que nadar un ratito para empezar a sudar.
y comenzó la aventura. Empecé a nadar y a recibir patadas y manotazos; Yo también di alguno. Pero no encontraba la línea de la piscina que me hace nadar recta, y cuando no notaba ningún manotazo, levantaba la cabeza y me daba cuenta de que me había separado del grupo. Otra vez a nadar para cogerles y volver a tropezarnos en el agua ¡Buena señal! Pero el recorrido era largo y mis desvíos y desorientación reiterada. Cuando por fin termine y  me dirigí a boxes vi que quedaban muy poquitas bicis, no podía abrir el velcro del neopreno, finalmente me ayudaron aunque se que no se puede, pero era incapaz de encontrar la goma de la que tenía que tirar para abrir el velcro.  El segmento de bici se me hizo eterno, un sube y baja no con demasiado desnivel pero que me rompió, pensé que eran 20 km, así que los 10 km de más de bici se me hicieron eternos, no podía ni con las zapatillas, volvió a salirse la cadena (seguro que por hacer algún cambio más rápido de lo que debiera). Me baje de la bici, la coloque y a dar pedales ¡Ya solo quedaban 3 km! Cuando llegue al puerto vi a los míos animándome, me alegre de haber llegado. Había mucha gente aún dando vueltas al circuito de a pie y eso me animó.  Dejé la bici y empecé a correr , enseguida me di cuenta de que podía pillar a alguna chica, adelanté a dos. Ya no había tiempo para más.  Y terminé,  
Había terminado mi primer triatlón , pero mi motivación solo había sido esa, terminar. Posiblemente el miedo  y la inexperiencia hicieron que no diese todo en el agua, en la bici la falta de entrenamiento me paso factura y en el segmento a pie faltó la motivación extra, no solo la que te lleva a terminar. Sensaciones extrañas que he preferido digerir con tiempo antes de hacer esta crónica. Esta semana he pensado de todo : dejar el triatlón y dedicarme solo a correr que me exige menos tiempo y me resulta mucho más fácil; Seguir como hasta ahora, entrenando muy poco y conformándome con acabar, o intentar dar un poco más, seguir colocando retos en mi camino que intentar superar.
RESULTADO: Esta semana he entrenado un poquito más, he hecho más kilómetros en bici y he decidido apuntarme a mi 2º Triatlón, el de Lekeitio.
¡¡¡ Ya veremos!!!!

jueves, 5 de mayo de 2011

... ¿Fracaso o frustración? ...





                 Fracaso : falta de éxito o resultado adverso.

                  Frustración : fracaso en una esperanza o deseo.

 El domingo 1 de mayo, participe en el duatlón de Amorebieta, las distancias  10 km a pie, 34km en bici y otros  5 km corriendo hasta alcanzar la meta. mi tiempo de finalización 2h 35 min. ¿sensaciones? pues los segmentos a pie me encontré cómoda, controlando la situación, el ritmo, el esfuerzo, disfrutando del buen ambiente, de lo bien que estaba organizada la carrera. Llegue a boxes en 2ª posición pero antes de salir con la bicicleta, dos chicas ya habían comenzado a andar en bici antes que yo. El segmento de bici fue un vía crucis. Los primeros kilómetros eran la subida del puerto de Autzagane, de 3ª categoría, iba más o menos bien,  pero concienciada de que a los demás también les costaba subir. Me adelantó algún chico, pero iba contenta porque mantenía esa 4ª posición con la que había salido de boxes. Luego llego otro puerto, Montecalvo, de 2ª categoría, y casi al inicio me pasaron dos chicas que iban juntas. Me desanimé un poco, intenteé seguirlas pero era imposible, cuesta arriba y tiraban pero bien.  Mis piernas me dijeron que no, y mi cabeza obedeció. Entonces empezó el sufrimiento, psíquico y físico. Sabía que solo quedaba una mujer detrás de mí, y el cuentakilómetros me decía que aún quedaban tantos kilómetros como los que ya había hecho. No tardó mucho, cuatro o cinco kilómetros más adelante, y todavía en subida, me adelantó como una bala. No pude seguirla. Seguí dando pedales, con el plan B en mente : llegar a meta.  En otra subida me caí, la cadena se salió y no me dio tiempo a reaccionar. Coloque la cadena e intente seguir, pero la inclinación me impedía coger impulso para montar en la bici y pedalear. Llegó la ambulancia y una furgoneta de la organización., por un momento, quizá un largo instante, me dije “hasta aquí, ya está, monto en la furgoneta y se acabó”. Me preguntaron si estaba lesionada y dije que no , me encontraba bien, llena de grasa, con un pequeño rasguño en la rodilla y con el alma muy herida. El de la organización se ofreció para darme impulso y coger cadencia de pedaleo. me dijo que era lo normal,  que en la cuesta era difícil arrancar. 

  Y de repente no me sentí tan torpe, pensé de nuevo que era una “galla” por aventurarme a participar en un duatlón de media distancia para el que posiblemente no estuviera preparada. Recordé cual era el objetivo de participar en el mismo : entrenar, disfrutar, aprender... Y mientras pensaba ésto volvía a coger ritmo pedaleando tan rápido como mis piernas me lo permitían . La furgoneta de la organización iba detrás cerrando la carrera. ¡Nunca había sido la última en nada!!!!  Pensé que esta nueva experiencia tenía que tomarla como otra enseñanza que la vida quería poner en mi camino.  Y llegué a boxes,  mucha gente animando, por megafonía escuché que a la ganadora le quedaba apenas un kilómetro para cruzar la meta, y  me sentí feliz. Porque sabía que iba a terminar, no había fracasado,  no había elegido el camino fácil de la retirada y eso quería decir que algún día podría ser tan competitiva en bici como corriendo,  porque tocaba correr en un circuito al que había que dar tres vueltas y había mucha gente corriendo, y mi ritmo era bueno. Adelante a tres chicos en el último kilómetro y entre a meta. satisfecha, consciente de que esto no ha hecho más que empezar y aún me queda un largo camino por recorrer. 

No me sentí fracasada, quizá un poco frustrada porque los objetivos que me impongo son más un anhelo que una realidad.

Fracaso no es sinónimo de ser fracasado...
SIGNIFICA, QUE TODAVÍA NO TUVISTE ÉXITO.

Fracaso no significa que no lograste nada...
SIGNIFICA, QUE APRENDISTE ALGO.

Fracaso no significa que actuaste como un necio...
SIGNIFICA, QUE NO TUVISTE MUCHA FE.

Fracaso no significa que sufriste descrédito...
SIGNIFICA, QUE ESTUVISTE DISPUESTO A PROBAR.

Fracaso no es sinónimo de falta de capacidad...
SIGNIFICA, QUE DEBES HACER LAS COSAS, DE DISTINTA MANERA.

Fracaso no significa que eres inferior...
SIGNIFICA, QUE NO ERES PERFECTO.

Fracaso no significa que perdiste tu vida...
SIGNIFICA, QUE TIENES BUENAS RAZONES PARA EMPEZAR DE NUEVO.

Fracaso no significa que tengas que echarte atrás...
SIGNIFICA, QUE TIENES QUE LUCHAR CON MAYOR AHÍNCO.

Fracaso no significa que jamás lograrás tus metas...
SIGNIFICA, QUE TARDARÁS UN POCO MÁS EN ALCANZARLAS.
FRACASO ES SINÓNIMO DE NO HABER INTENTADO ...

domingo, 1 de mayo de 2011

… objetivos cumplidos …


No sé cómo empezar esta entrada, pensaba hablar de los pocos entrenamientos estivales,  de mi único entreno en bici de 60 km,  de mi torpeza,  dejadez o “pachorra” que  ha impedido mi debut en el  triatlón de Bermeo por estar todas las plazas cubiertas…..  Pero hoy, no sé por qué razón o quizá sí, me he dado cuenta de que no cree este blog para hablar exclusivamente de triatlón.  Amabikila es un conjunto de roles que me hace sentir completa, y el fundamento que dio origen a este blog.


Y esta Semana Santa no ha sido precisamente la faceta deportista la que más ha despuntado en mi vida.  ¿Me siento culpable?  Sinceramente: SI.  No puedo evitar pensar continuamente que no entreno todo lo que me gustaría. El motivo es la falta de tiempo y oportunidad. Intento entrenar siempre quitándome horas de sueño,  en espacios de tiempo excesivamente cortos que no  me dejan hacer bien las cosas., y siempre tengo ese run-run. 

Pero mi relato no pretende ser  una queja,  todo lo contrario.  Esta semana sigo de vacaciones con los niños, sin pareja que me releve, eso significa 24h con ellos, sin apenas tiempo para nada. Sin embargo estos días me han servido para “aplacar” mis ansias de mejora deportiva, para disfritar de esta serenidad que tanto deseaba,   por la suerte que tengo de poder sentirme orgullosa no solo de ser una “madre deportista” sino de poder oír de sus boquitas “eres la mejor amatxu que tengo” , y aunque la frase en si me hace gracia, sé que es sincera y me hace pensar que estoy donde debo, que hago lo que tengo que hacer y que dejar de pensar en uno mismo para dar a los demás siempre tiene su recompensa.
Los únicos objetivos que me había propuesto para esta semana santa eran : pasar más tiempo con mi pareja, avivar la amistad con mi hermanas, estrenar mi neopreno y que Uxue aprendiese a andar en bici sin ruedines.
La primera parte de las vacaciones las he pasado en una casa en  La Borbolla,  Asturias,  alejados de la ciudad, sin tiendas, con el bar más cercano a 1 km, disfrutando del olor a vaca y del sonido de los árboles. Hablando, hablando y hablando, con mi pareja, y con mis hermanas y sus respectivos.  He aprovechado que tenia numerosos niñeros para perderme corriendo por caminos infinitos que me llevaban de una aldea a otra; Y también he aprovechado alguna salida a preciosas e increíbles playas para estrenar mi neopreno. 
En la segunda parte de las vacaciones he hecho hincapié en el único objetivo que quedaba sin realizar, y del que más orgullosa me siento de haber conseguido  por la felicidad que ha reportado a Uxue aprender a andar en bici.  Solo verla cómo disfruta me hace olvidar todo el reconcome que siento por no haber entrenado “casi nada” . 
Objetivos cumplidos. 

¿Puedo pedir más? 

SI, PERO NO DEBO.