sábado, 29 de octubre de 2011

... Bilbao Night Marathon ...

¿Creeís en el destino? Ese  poder sobrenatural  inevitable e ineludible que guía la vida humana.
Yo creo que siempre tenemos la opción de elegir, pero hay circunstancias en la vida que se presentan en tu camino y que te obligan a tomar una decisión, acertada o no.

Estoy convencida de que fue el destino el que hizo que uno del equipo de Galdakao se perdiese de sus compañeros en la salida  provocando con ello que éstos le esperasen en la Plaza  Circular, a 1 km de la salida. Fue el destino el que hizo coincidir a Mikel con éstos  en la salida, entre 3.500 personas.  Fue el destino el que hizo que yo justo en ese momento pasase por la Plaza Circular, fue el destino el que ayudó a Mikel a decidir que prefería venirse conmigo y no esperar.
El destino quiso que esto fuera así, y me concedió la fortuna de poder ir acompañada de Mikel durante  24km a un ritmo un poco más alto del que podía permitirme. Consciente de ello decidí apostar por mí, y aunque con mucho sufrimiento y apagándome progresivamente a medida que pasaban los  kilómetros que me acercaban a cumplir mi objetivo, cruce la meta  sprintando, en un tiempo oficial de 3h 13 min y en quinta posición en féminas. Seguramente porque creí en mi y estaba preparada, pero el destino hizo que coincidiese con Mikel y que cambiase todo mi planteamiento de cómo debía correr la maratón, enseñandome que tanto en la vida como en un maratón, tenemos la enorme suerte de que el devenir de los acontecimientos no depende tan solo de nuestras intenciones. 

El sábado me levanté como cualquier otro sábado, con ganas de disfrutar de los míos el fin de semana y no pensando mucho en el maratón. Pasamos un día de playa en Islares, donde dejaríamos a los niños con mi hermana, para que Alberto me pudiese acompañar al maratón. Después de comer fuimos a tomar un café , estábamos en una mesa junto a un acantilado, de tertulia, los niños en el parque del restaurante jugando, y os confieso que me dio mucha pereza arrancar de allí y empezar a mentalizarme que tenía que correr 42Km.
Estuve muy tranquila todo el día, pero cuando me puse el mono del Urbiko y me coloque el dorsal, la cosa ya fue cambiando. Cuando llegue a la explanada del Guggenheim y ví el espectáculo que tenían montado, la música sonaba, miles de atletas rebosantes de adrenalina....
Me dió el subidón y no pare de saltar, saludar y abrazar a gente conocida, animar a otros atletas, hacerme fotos, entre ellas con parte de la representación gallega en el maratón, y poco a poco se acercó la retrasada hora de salida.  Y me perdí entre los 3.500 corredores que no hacían más que comprobar la lazada de sus zapatillas,  hacer amagos de estiramientos para no quedarse quietos,  pasarse ánimos y desearse suerte mientras intentaban quitar los nervios cantando, saltando, bailando, gritando…. 
 Me obligue a retener esos momentos en los que era plenamente consciente de que me sentía feliz y muy afortunada. Utilizo estos recuerdos  para justificar el sentido a lo que en muchas ocasiones me parece absurdo. Cuando alguna mañana voy a coger el coche para ir a trabajar y me veo en el espejo del ascensor con la bolsa de deporte, la bolsa de mi comida, la bolsa de la merienda de los niños , la mochila de la piscina de los niños para cuendo les recoja del cole… Me preguntó:  ¿ me compensa? Me compensa comer en 20 min en el trabajo, salir pitando al polideportivo, hacer el entrenamiento como buenamente pueda, estirar en la ducha y salir pitando a recoger a los niños????  
Pues sí. No es que me compense, es que no concibo la vida de otra forma más que haciendo lo que me gusta.  Hoy  he leído en prensa una frase que me ha impactado por quien la decía y en qué circunstancias, el padre del malogrado motorista Marco Simoncelli  decía “la vida solo tiene sentido si la inviertes en lo que amas” .

Asi que allí estaba, escuchando la banda sonora de este maratón “The final countdown”  de Europe, saltando, haciendo la ola junto a 3.500 corredores, y PUM!!! La salida, atasco los primeros 300 m, fuegos artificiales, muchos aplausos y a por ello, a vivir nuetsra aventura.
Por capricho del destino me encontré con Mikel y decidimos ir juntos hasta donde pudiésemos. Yo tenía planificado salir con la liebre de 3h 15min y aguantar hasta que pudiese, si en los últimos kilómetros me quedaban fuerzas, echar el resto. Con Mikel íba a un ritmo de 4´20´´- 4´25´´, iba muy muy cómoda, consciente de que lo planeado era un ritmo de 4´30´´. Pero decidí por una vez no ser tan "segurola" y arriesgar, si salía bien, bajaría mi marca personal de 3h 10min, y en el peor de los casos acabaría la prueba sufriendo mucho. Recuerdo los 24 kilometros que hice con Mikel de manera especial, mucha gente animando, muchos aplausos,  oigo a muchos conocidos gritar mi nombre en varios puntos del recorrido, Alberto debe haber cruzado el puente zubi-zuri a toda velocidad para poder animarme en varias partes del circuito, le miró y veo su expresión de incredulidad, me anima y me dice que lo estoy haciendo muy bien, que aguante que voy fenomenal.  Estoy disfrutando, de la compañia, de esta gran ciudad,.Bilbao esta precioso, tenemos el privilegio de correr por el medio de la Gran Vía,  cruzamos el Puente del Arenal, pasamos junto al ayuntamiento iluminado, corremos junto a la ría.  La noche es perfecta para correr: no llueve, la temperatura es de unos 15-17ªC, y el ambiente de fiesta.
En el kilometro 26 Mikel me hace saber que ya no puede aguantar el ritmo, que se queda. Me da pena, mucha pena, me hubiese gustado acabar juntos. Pienso que ahora me toca correr a mi sola o intentar coger a mi jefe, el cual me saca en ese momento unos 300m. Hago un esfuerzo y le cojo casí en el kilometro 30,  me dice que va “tocado”, le animo y  le digo que "podemos". El cansancio ya es notorio y estamos en la parte más dura del recorrido, camino hacia Elorrieta. Somos menos corredores, muchos acabaron en el kilometro 21, y apenas hay una decena de personas animando en esta parte.  Nos visita la famosa soledad del corredor, es momento de silencio, de pensar, de ser conscientes del esfuerzo que estamos realizando, de repasar el camino que nos ha llevado hasta aquí.

Los kilómetros tardan más en llegar, 4´35´´- 4´40´´ , en el kilometro 32 decido tomarme un gel que me sienta fatal. Durante 2km bajo mucho el ritmo, llego hasta 4´50´´. Mi jefe se vuelve a escapar. Recupero y le vuelvo a coger, mi ritmo ahora es constante, no tan rápido como cuando iba con Mikel, pero me encuentro con fuerzas. En el kilometro 39 mi jefe se queda, pienso que no es politicamente correcto dejar tirado a tu jefe, pero  sigo con mi ritmo hasta que a falta de 1 km me dicen que la 6ª mujer me esta cogiendo y que la tengo a menos de 20´´.  En cualquier otra prueba hubiese pensado  ¿Y qué? Me da igual…. No puedo. Pero  no fue así, pensé que si había corrido en 5ª posición  desde el  kilometro 21, tenia que tener la dignidad suficiente para intentar mantener lo conseguido un kilometro más. Intento aumentar el ritmo aunque me resulta difícil, por un instante siento que las piernas no me van a aguantar,  siento que mi cuerpo casi esta al limite.
¡Ya oigo los gritos y aplausos de la gente que esta en meta! Quiero llegar, me quedan 500m para la gloria, para terminar mi 5º maratón en 5ª posición, para llegar en menos de las previstas 3h15min, para conseguir realizar mi sueño una vez más. Querer es poder, y pude. Me emociona recordar la llegada, la sensación de satisfacción por haberlo conseguido, por haber superado el reto. En los últimos metros pienso " sabiendo lo que de verdad importa en la vida, es más fácil alcanzar los sueños". Se que este maratón me ha enseñado a sufrir, a conocer mis  límites, pero también me ha permitido soñar y me ha ayudado a creer un poquito más en mi.
Lo he conseguido, he terminado otro maratón , he podido y he disfrutado. Llego a meta, veo a Alberto y a mi hermana Isa, me abrazó a ellos. Me dicen que soy la ”ostia” y  siento orgullo,  orgullo por poder hacer lo que me gusta,  orgullo por poder demostrarme a mi misma que cuando quieres puedes, y que lo demás son excusas, orgullo por tener la enorme suerte de poder realizar alguno de mis sueños y hacer participe de éste a la gente que me quiere.

Gracias Alber e Isa por estar esperando en meta; Gracias Mikel por regalarme los primeros 24 kilómetros de tu primer maratón; Gracias Juankar por tus consejos en carrera y por esos cariñosos ánimos que me empujaron hasta la meta; Gracias Ramón por haberme guiado en el camino y confiar en mí; Gracias a la delegación vasco-gallega por compartir la emoción de los momentos previos; Gracias a todos los que gritasteís mi nombre para animarme y a todos aquellos que sin conocerme animaban a la "neska".
Ah!!! ¡¡¡Por cierto!!! A mi jefe en la oficina le llaman "el lento", y a pesar de todo no me ha castigado con demasiado trabajo esta semana.

jueves, 20 de octubre de 2011

... El efecto Pigmalion ....

"  Cuenta la mitología griega que Pigmalión era el rey de Chipre, conocido por ser un extraordinario escultor, además de un sabio y bondadoso gobernante. En su búsqueda de una esposa cuya belleza correspondiera a su ideal de perfección, desistió al no hallar ninguna joven que colmara sus expectativas. Decidió no casarse e invirtió todo su tiempo y amor en crear la más hermosa de las estatuas. Esta obra tomó forma de mujer, con el nombre de Galatea, receptora de todo el amor de Pigmalión. Narran algunas versiones de la historia que (Venus) Afrodita, diosa del amor, dio vida a la estatua, para que correspondiera al amor de Pigmalión. De esta forma sus expectativas de amor por una mujer según su ideal terminaron haciéndose realidad precisamente porque él construyó esa mujer idealizada


De esta historia toma nombre el conocido como efecto Pigmalión y también como profecía autocumplida o autorrealizada. Éste es un fenómeno frecuente en muchos ámbitos (escolar, familiar, laboral, social, deportivo...), por lo cual es importante conocerlo y saber qué efectos puede tener, tanto positivos como negativos.

Quedan tan solo 3 días para el Bilbao Night Marathon. Mis sensaciones estas dos últimas semanas han pasado por todas las fases posibles que abarcan el abanico que lleva de  la angustia a la euforia.  He tenido sensación de vértigo al resultado, de excesiva responsabilidad no demandada, de culpabilidad por entender que no había hecho bien los deberes excusándome una vez más en miles de responsabilidades familiares…….
 Ayer cuando termine el último entrenamiento de calidad se me escapó un grito inconsciente que quiso reflejar mi gratitud por haber llegado al final del camino, por haber podido disfrutar de la preparación, por sentirme bien, con fuerzas y ganas de vivir un año más esta experiencia que me brinda mi ciudad, por poder disputar una prueba en mi territorio corriendo por  esos caminos que durante muchas mañanas han respetado mi soledad  y mi silencio, tan solo interrumpido por  las rítmicas respiraciones que me ayudaban a no pensar.

El efecto Pigmalion nos enseña que si nosotros creemos que no podemos, pues tendremos razón, si los demás deciden que no somos capaces y nosotros elegimos creerles, entonces tendrán razón también. Por eso es muy importante que esperemos siempre lo mejor incluso en las peores de las circunstancias, porque nuestra mente se prepara de otra manera para lidiar con las contrariedades de la vida. También debemos tener en cuenta que es irrelevante lo que los demás piensen de nosotros siempre y cuando no les brindemos el poder sobre nuestros propios destinos y no actuemos en consecuencia a sus propias expectativas.
Quiero pensar que mis expectativas están cumplidas, he llegado hasta aquí disfrutando de los minutos que mi  rutina diaria me permite dedicar a algo que me hace sentir bien, que aunque me deje agotada me da fuerzas para organizar mi vida como yo quiero.
Hasta hace unos días sentía miedo. Todo se confabulaba en mi contra, me sentía cansada, muy cansada,  el tobillo empezaba a molestarme de nuevo, la hora de la salida del maratón se retrasaba de las 20h a las 21:30h, lo que para mi suponía un contratiempo ya que a esas horas normalmente mi cuerpo está ya en off, preparado para el descanso más que para hacer 42 km,  mi cabeza no hacía más que bombardearme con la idea de que no es un maratón para hacer tiempo y que acercarme a las 3h 10min del  maratón de Donosti era misión imposible. 
Esto ha cambiado en apenas 24h. He decidido creer en mí, no tener miedo al resultado,  disfrutar de  cada kilometro dando todo lo mejor de mí, quiero  volver a divertirme una vez más en mi ciudad un sábado a la noche. Voy a terminar  los 42km sintiéndome afortunada por poder vivir esa experiencia y tener la suerte de poder realizar algunos de mis sueños….  No importa el tiempo,  daré todo lo que pueda,  sé que estoy preparada y sé  que me va a salir bien, tengo ganas de correr, quiero  correr, correr y correr… y dedicaré algún  kilometro a los míos, a los que me apoyan, a los que  me sufren, a los que estarán aplaudiendo en las calles  y a los que desde la distancia me darán fuerzas con un pensamiento fugaz. Sé que habrá momentos de soledad en los que vuelva a encontrarme, lugares repletos de gritos y aplausos que provocaran  más de un escalofrió que sacudirá mi cuerpo haciéndome sentir una vez más feliz….. por haber llegado hasta aquí, por poder permitirme el lujo de hacer lo que me gusta y tener la enorme suerte de disfrutar del camino.

Estoy preparada… Quedan 3 días …… 

Mis expectativas las mejores :  creer en mí. 


Elige tus creencias, elige tu camino y aprenderás a ser más libre.

lunes, 3 de octubre de 2011

... Desorganizadas VI Millas de Basauri ...

Hoy domingo 2 de Octubre, he participado en la 1ª carrera de las cuatro que componen el circuito de carreras de Basauri que finalizará el 19 de noviembre con la Xtreme de Fínaga, organizada por mi club, el Urbiko Triatloi Taldea.

Esta mañana me he levantado con pocas ganas de correr, la mala conciencia por no haber hecho bien los deberes esta semana, y el constipado que empezó a manifestarse el viernes, tenían mucho que ver con mi desgana. Aun así he desayunado lo poco que el estómago aceptaba y he ido paseando hasta el polideportivo. Allí, más de una hora antes de comenzar la prueba, había una cola de unos 15 minutos, para retirar el dorsal. 
Mi hermana Isa se había animado a correr hasta donde pudiera. Ella hace spinning regularmente, pero fuma y el correr no ha sido nunca su fuerte. Aún así ha llegado al polideportivo supernerviosa, con dudas sobre si participar o no. Se ha unido a mi calentamiento y después de una vuelta a la pista ha dicho que ya había calentado lo suficiente y que se reservaba para la carrera.
Nos hemos acercado a la salida en el mercabilbao. Había atletas muy buenos ya que a los primeros puestos además del trofeo les acompañaba un sobre sustancioso. 

He salido fuerte, demasiado, y luego lo he pagado. He sufrido mucho más que en la carrera de Orduña y los últimos kilómetros parecía que no acababan.  Mi hermana no ha llegado al final, pero ha hecho casi 7km a buen ritmo, el estómago y el gran esfuerzo le han jugado una mala pasada y ha decidido abandonar.
A los que llevamos gps no nos han salido las 6 millas, a todos alrededor de 10.200mts, que he finalizado en 42 min. A la hora de mirar las clasificaciones, sabia que había quedado la 5ª mujer en la general e imaginaba que en mi categoría sería 2ª o 3ª. Cuando han ido a dar los premios en el podium, se ha formado cierto revuelo porque han llamado a las que no eran, a mujeres que habían llegado más tarde. Ha sido bochornoso porque aunque ellas reconocían que habían llegado bastante después, los organizadores no querían corregir las clasificaciones y en cierto modo, a las mujeres que reclamábamos nuestro puesto, nos han insultado.
Yo acostumbró a ir con mis niños a recoger el premio, más que nada porque les hace una ilusión terrible subir conmigo y recoger ellos mismos el trofeo.  

Esta vez, con cierto enfado, me daba la vuelta dispuesta a irme a mi casa, no discutir, y evitar el bochorno de la situación a mi hija. Finalmente me han reclamado para que recogiese el premio y por educación he subido sola a recoger el trofeo que me correspondía. Luego nos han llevado a la sala de los organizadores y allí han continuado las conversaciones aclaratorias, no todas en el tono adecuado, ni por parte de los organizadores, ni por parte de algunos/as atletas.

En fin, mucha desorganización en esta prueba, algo que por otro lado suele ser habitual.