lunes, 19 de marzo de 2012

... una lección de vida ...

Este fin de semana me ha dado por pensar... Como mi "vieji" había recibido la quimio el miércoles pues el viernes decidí ir a Briviesca a echarla un ojito. No os podéis imaginar todo lo que me esta enseñando, estoy aprendiendo una lección sobre actitud en la vida que jamás podré olvidar. 

Me dice que se encuentra bien, que se encuentra "tranquila con la vida", no siente rencor, ni miedo (si acaso un poco al dolor), asume con naturalidad su enfermedad y quiere luchar hasta el final con dignidad, con calma, con ímpetu. Dice que se lo debe a la vida, que no puede dejarse morir porque su vida, aunque a mucha gente le parezca que con 83 años ya es aburrida y muy limitada, es su vida, y la disfruta desde el sofá de su casa viendo todas las telenovelas porque dice que le activan el cerebro con el seguimiento que tiene que hacer de la trama y los personajes, viendo sus concursos favoritos, hablando por teléfono con amigas y familiares, observando desde los cristales de la terraza quien viene y quien va, si este vecino no está en casa o cuanto crece el pequeño Nicolás. Cuando hace solillo se anima a bajar al jardín donde conversa con las vecinas y vecinos que la admiran por su actitud, siempre alegre, siempre autosuficiente, siempre sincera.

Y me esta enseñando que a las cornadas de la vida hay que plantarles cara, hay que valorarse lo suficiente para no caer, para asumir que hay cosas en la vida que son una "putada", pero que el hecho de que nos regodeemos  en la tristeza que puedan producirnos no va  a hacer que desaparezcan.

Me quedo con el "piscolabis" del sábado, corte un poquito de jamoncito, puse dos vasitos de vino y unos trocitos de pan en la mesita de la terraza de la cocina, y nos sentamos a charlar, viendo la calle, el jardín y el sol que proporcionaba a los tejados de las casas una luz especial. 

"No tengo miedo a morirme....No se si el cáncer me matará o me moriré de otra cosa, he pasado por mucho en esta vida, tuve que trabajar desde pequeña porque mi padre enfermó y falleció muy joven, la post-guerra no era fácil y cuando me case tuve que irme lejos de mi familia, de mi tierra, me fui de  mi Burgos al norte para poder vivir mejor, Dios quiso que tras problemas con el embarazo y un aborto no pudiese tener hijos, después de criarte durante 4 años y quererte como a una hija, volviste con tus padres y sentí un vacío infinito,  hace tres años tu tío me dejó sola y le odie durante mucho tiempo por ello, porque yo le había dedicado toda mi vida y sentía que él me la había destrozado.
 Pero ahora no, ahora estoy en paz con la vida"

Yo no sabía que decir, solo callaba e intentaba que no viese mis lágrimas. Y entonces me demostró ese amor sin apego que siente por mi. No quiere verme triste, no quiere verme llorar, entiende que yo tengo mi familia, mis hijos y que mi sitio no es a su lado. Me agradece de corazón que la visite, que la ayude en la medida de mis posibilidades, pero no quiere que me sienta culpable, no quiere que sufra por ella porque no seria justo, porque no me quiere débil.

Por la tarde me puse las zapatillas y salí a tomar mi medicina a un polígono de al lado de casa, dando vueltas al perímetro de 2 km y pensando bajo la lluvia que no quería decepcionarla, que tengo  que estar a la altura de lo que no me pide y de lo que yo quiero darla. Pensaba en su actitud, en que aunque las piernas le dolían y casi no podía moverlas, no se había quejado ni una vez, solo cuando le preguntaba me decía "me duelen un poco las piernas, siento como calambres" , y eso que apenas había dormido 2 h la noche anterior por culpa de los "calambres". 

Una lección de vida que no me gustaría olvidar :  por una lado la capacidad de amar sin apego, sin exigencias, sin condiciones ; y por otro el gran valor  que cada uno de nosotros tenemos que darle a la vida y la actitud con la que debemos afrontar los contratiempos o las "puñaladas" que a veces recibimos.

Bernabé Tierno decía que “nuestra actitud ante la vida no debe depender necesariamente del exterior, sino sobre todo de nuestro interior. Los seres humanos encerramos en nuestro interior toda posibilidad de respuesta y la capacidad de obrar, transformar y crear. De nosotros depende permitir que los acontecimientos, o el estado de ánimo influyan en nuestra conducta. Las situaciones no son, por sí mismas, ni positivas ni negativas. Somos nosotros quienes decidimos


domingo, 11 de marzo de 2012

... Capitulo 5. De todo un poquito ...

Han sido dos semanas muy intensas en todos los ámbitos de mi vida : profesional, personal, deportivo y social.
Empezando por lo más reciente tengo que contaros que hoy he hecho 86km seguidos en la bici por primera vez en mi vida, en 3h30min y a una media de 24km/h. Se que para muchos esto es lo habitual del fin de semana, para mi supone superar una etapa y poder contar que he podido llegar. 
Mis sensaciones en la bici son cada vez más distintas, mi objetivo ha cambiado para bien este año. Si hasta la temporada pasada cuando andaba en la bici mi objetivo número uno era no caerme, que no se me cruzara nadie en un paso de peatones o que el semáforo no se pusiera rojo.... Este año tengo la sensación de controlar los tiempos, de ir más relajada, de anticiparme y soltarme del pedal con facilidad, de subir y bajar piñones casi inconscientemente, como cuando conduces y sin pensarlo de forma automática cambias la marcha del coche. Aún queda muchisimo camino por recorrer, muchos kilómetros que sumar y mucha pierna que fortalecer. Pero sentir que se avanza siempre anima porque supone la recompensa al afán de superación de uno mismo.

Han sido casi 4 h de la mañana de un sábado. ¿Que supone esto en mi organizada vida? Que las tareas domesticas que tocan el sábado las tuve que trasladar al viernes gracias a que Alb no trabajó por la tarde y pudo encargarse de los enanos. Supone que como hacía buen tiempo para andar en bici también los peques tenían que aprovechar el solillo de invierno por lo que se han ido a hacer una excursión montañera de mediodía que me he perdido. ¿Sentimiento de culpa? Posiblemente un poco, sentimiento de culpa y sensación de habérmelo perdido. ¡ Pero a todo no llego!  Menos mal que se que ellos también se acuerdan de mi ¡ Hasta me han cogido unas flores !
Muchas veces creo que las mujeres de este siglo XXI tenemos la enorme suerte de poder hacer muchas cosas que no hicieron nuestras madres ni abuelas. Pero no podemos olvidarnos que hemos crecido escuchando, viendo, aprendiendo e imitando unas costumbres y creencias machistas  de las que se nos ha dado la oportunidad de alejarnos. Aún así siempre queda algo. En mi caso, por la educación que he recibido y por como soy, quiero ser buena en todo, quiero llegar a todo para que nadie pueda recriminarme nada, quiero ser una buena madre, una pareja moderna, comprensiva y atenta, una perfecta ama de casa, una hija pendiente de sus mayores, una buena profesional, la amiga con la que siempre puedes contar.... ¡y claro!  Si he decidido hacer triatlón, pues quiero hacer el más apetecible y  complicado de por aquí cerca, el Bilbao Triathlon de media distancia. Hoy cuando llevaba unos 70 km en la bicci pensaba "estoy muertita, sigo dando pedales por inercia, no he nadado los 2.000mts y no se si seria capaz de hacer ahora 21km corriendo".  Da miedo, pero he llegado a casa, me he bajado de la bici, he colgado la ropa de la lavadora en la terraza, he medio estirado, he recogido alguna cosa mientras preparaba la mesa y la comida para cuando los excursionistas volviesen, ducha y a todo correr a la pelu...Se que no es un medio maratón, pero me lo ha parecido en intensidad. 


A pesar de las prisas, de esa sensación de querer siempre  aprovechar cada minuto al máximo en cada faceta de mi vida, tengo que confesaros que estoy satisfecha y animada. Estas dos semanas he entrenado bien, con carrerita por el monte incluida, tirada larga de bici, dos entrenos semanales de pisci y la hora de running de algunos mediodías.  Vendrán semanas en las que no voy a poder entrenar tanto, el tratamiento de mi tía-madre empieza la semana que viene, y tendré que ir a Briviesca bastantes fines de semana hasta el mes de Junio al menos, para acompañarla y ayudarla a pasar los probables efectos secundarios.

Por el momento mantengo las ganas de seguir disfrutando al máximo, quiero seguir siendo fiel a mi filosofía de vida, que posiblemente me genere stress,  pero que me hace sentir que soy libre para elegir, para decidir lo que quiero e intentar conseguirlo. Desde la cima de cualquier monte uno se siente insignificante. Contemplas la naturaleza, escuchas el silencio, hueles la flores, ves las miles de casas amontonadas e imaginas a miles de personas con sus problemas y con sus alegrías. Personas que como cada uno de nosotros han elegido su camino y transitan por él, unos más rápido, otros se detienen a observar lo que les rodea, unos con la mirada fija en conseguir llegar, otros sin saber que les espera ni adonde se dirigen, algunos sienten que el camino es una tortura, otros no quieren que se acabe, unos continúan perdidos pensando que debían haber tomado el desvió anterior, otros  tienen la esperanza de que ese desvió este cerca...

Pero todos somos iguales, complicados, insignificantes y con un gran don, el de poder elegir que hacer con nuestra vida. A veces es difícil tomar decisiones, y muchas veces no lo hacemos en total libertad, todo influye, nuestra educación, nuestro entorno, la sociedad en general.... Yo quiero seguir apostando por mi, por hacer aquellas cosas que me gustan, aunque se que hay personas que piensan que debería centrarme un poquito más en mi familia, concretamente en mis hijos. Sigo reuniendome para cenar con mi amiga cuando lo necesitamos, sigo cuidando a mi pareja y olvidándonos de los niños algún viernes de concierto, sigo disfrutando a tope de la compañía de mis hijos, me voy a ir una semana a Nueva York con mi hermana a correr el maratón de los maratones,..... Y todo ello intentando no sentirme diferente, ni culpable, intentando ser la mejor madre del mundo cuando estoy con mis hijos, porque tengo claro que lo importante no es la cantidad de tiempo que esté con ellos sino la calidad de ese tiempo. Posiblemente este alegato intente ser el padrenuestro que quiero repetirme cada mañana porque necesito creer que no me estoy equivocando. Me da miedo pensar que puede llegar el día en que no vea las cosas tan claras como ahora y sienta que realmente desaproveché el tiempo que debía haber compartido con mis hijos malgastándolo en simular ser una mujer deportista con aspiraciones difíciles de alcanzar.