lunes, 26 de septiembre de 2011

... Herri krossa Orduña 2.011 ...

El  Domingo, día de la carrera, empezó pronto para Uxue. Estaba nerviosa y a las 8 de la  mañana ya estaba en nuestra cama  diciéndome que dudaba si podría terminar los 600 metros de la carrera. Para un niño de secundaria 600 mts suena mucho más que 1Km, así que he tenido que tranquilizarla y decirle que ya había corrido esa distancia en otras ocasiones y que estaba completamente segura de que terminaria la carrera. 
Hemos llegado a Orduña con tiempo de tomar un café, ver el ambiente y darnos un paseo. Nos hemos unido a la otra parte del equipo, Bego y su prole. Dorsales al pecho, unos estiramientos al son de la música del quiosco de la plaza y a la salida.
Hemos repetido una vez más a los mayores que no salieran muy rápido y que tuviesen cuidado con los tropezones. ¡Es lo mismo! Los primeros 25 mts de cualquier carrera de pre-infantiles es un sprint por colocarse en cabeza y da igual que tengas 2, 5 o 7 años, todos creen que la carrera va a durar apenas 1 minuto. Bego y yo íbamos con los pequeños de la mano más tranquilas, sin poder ver a los mayores. Mucha participación, muy buen ambiente, muchos aplausos para los que más se lo merecen. Mi hijo Ibon, mientras me apretaba la mano, buscaba en mi mirada ese orgullo de madre que yo sin duda le hacía llegar. Creo que él , mientras corría, iría  pensando probablemente en cuando llegaría la meta y en la bolsa de regalos que yo le había prometido que le iban a dar si llegaba sin pararse.
Y la bolsa este año llevaba un regalo sorpresa que les ha hecho muy muy felices: Un trofeo de ganador para cada uno de ellos.  ¡No podéis imaginar sus caras! El premio era para todos y cada uno de los que habían llegado a meta, porque cada uno de ellos era un buen merecedor del trofeo.
Bego  y yo hemos calentado un poco y quince minutos después ya estábamos preparadas en la línea de salida. Bastante gente, mucho calor y 10.000mts por delante (siempre suena más largo que 10KM).
Me he sentido muy cómoda durante toda la carrera, he ido  de menos a más, intentando mantener un ritmo constante, adelantar a mujeres siempre me ánima y da fuerzas. En el kilómetro 4 aproximadamente ya iba en tercera posición y no veía a la segunda por delante ni en los trescientos metros de recta del recorrido que pasaba justo por debajo de la virgen de Orduña. He ido varios kilómetros yo sola, sin más motivación que la de mantener la posición y aguantar el ritmo. Cuando he llegado a la plaza y he visto que mis niños me esperaban para darme la mano y entrar conmigo a meta, he pensado que no hace falta ganar los 3000mts en unas olimpiadas, ser campeona de Euskadi de cross, o ganar en unos mundiales o europeos, para sentirte la atleta más feliz del mundo en ese momento.
He hecho una buena carrera acorde con mis posibilidades, he disfrutado durante la carrera del ambiente, de los aplausos, del paisaje silencioso, de los ánimos de los míos, de la soledad del corredor…Ha dado tiempo para todo ….Y llego a la meta en tercera posición, con la gente aplaudiendo y con la enorme suerte de poder compartir esos aplausos y ese olor a triunfo, con mi niño y mi sobrino.  Por hoy no puedo pedir más…  hoy puedo decir que me he sentido feliz.

sábado, 24 de septiembre de 2011

... 1ª carrera de la temporada ...


Mañana domingo nos vamos toda la “family” a la Herri Krossa de Orduña. Mis niños participaran en el Cross Mini-txiki de 600m, y yo recorreré los 10.548m de rigor.  
Ya he participado en alguna de las ediciones anteriores y tengo un bonito recuerdo de los paisajes durante el recorrido y del ambiente de fiesta durante las pruebas “txikis”. Este es el cartel de la carrera y en el aparece mi compa de tiradas largas, ella también va con la prole, asi que como parece que no va a llover, disfrutaremos de la carrera, de la compañia y del día running en familia.  

Ya os contaré qué tal los pequeños!!!

Os queria hablar de un libro que leí este verano, “Si tú me dices ven lo dejo todo…pero dime ven”, de Albert Espinosa . Recuerdo que estaba en un centro comercial mirando libros, y me llamó la atención el título. No había oído hablar de este libro y lo ojee, leí la dedicatoria del autor  :

Dedicada a todos los que siguen queriendo ser diferentes y luchan contra aquellos que desean que seamos iguales” 

Supe que tenía que leerlo.
 
Simplemente lo devoré en unas horas y esta semana lo he vuelto a releer, habla de diamantes desparramados por el mundo que difícilmente encontraremos, de perlas que poseemos y que muchas veces ni siquiera miramos, habla de miedo e inseguridades, de superación, y sobre todo de personas “diferentes” que se cruzan en tu camino y te dejan una huella imborrable.


Recomendable para aquellos que se consideran un poco especiales y que creen que en el mundo hay muchísimas personas como ellos con las que no van a tener el placer de coincidir en esta vida.
 

miércoles, 14 de septiembre de 2011

... zarpando hacia nuevos puertos ...

Este fin de semana hemos visitado el  galeón “La Pepa”, atracado en Bilbao junto al museo marítimo y que conmemora el bicentenario de la Constitución de 1812.   
Replica de los galeones que unieron España y América durante tres siglos, ha sido creado con la misión de  dar a conocer los fundamentos de la Carta Magna nacida en Cádiz,  que recogía una serie de derechos fundamentales, sociales, civiles y económicos, que con la actual coyuntura político, social y económica, están muy maltrechos .

¡Y ya que ni en barco me mareo! Con el visto bueno de los médicos, y con más ilusión que determinación, empiezo de nuevo a definir etapas que me ayuden a crecer un poquito más como deportista y persona. 

Desde hace unos meses puedo definir mi estado anímico como tranquilo. Me encuentro en una etapa en la que la gente que me rodea, cercana y no tanto, me esta enseñando a serenarme, a no quererlo todoy quererlo ¡ya!, a disfrutar del camino sin obsesionarme con la meta, a apaciguar mi competitividad deportiva y mis ganas de ser mejor en todo. Ya no necesito demostrarme que puedo ser la mejor madre, o una estupenda cocinera, no necesito sentir que tengo que entrenar y  conseguir otra medalla teniendo la casa perfectamente recogida y no retrasándome ni un minuto en la salida del colegio de mis niños.

Hemos zarpado hacia nuevo puerto, y digo hemos porque en este viaje cuento con guía. 

Primero un puerto cercano que nos llevará a otro, sin perder de vista el destino final, que aunque lejano e incierto, me resulta tan enigmático como tentador. 

¡Ya sé Ramón! ¡ Es soñar con alcanzar la luna! Pero quizás algún día no la vea tan lejana y me atreva a intentarlo.

Por ahora me quedaré atracada en este puerto y el próximo 22 de Octubre participaré en la 3 ª edición del Bilbao Night Marathon. Estoy enormemente ilusionada porque tengo un recuerdo muy especial de mi participación en las ediciones anteriores, porque espero disfrutar del evento,  y porque ya estoy disfrutando con la preparación.

Las tiradas largas de fin de semana suelo hacerlas con Bego, con ella comparto en silencio el paisaje de nuestro circuito favorito: 
Basauri - La Peña - Atxuri -  Mercado de la Ribera - Teatro Arriaga - Ayuntamiento  Bilbao -  Puente Zubizuri - Guggenheim -   Puente euskalduna - museo marítimo y vuelta a casa por la otra ribera de la ría. Los domingos a las 7,30 de la mañana la ciudad es solo para corredores, ciclistas, servicios de limpieza y algún fiestero  huyendo de las primeras luces del día.

Sentir como la ciudad va despertando al compás de los kilómetros que recorremos, vislumbrar como el sol se va haciendo hueco en las alturas y la oscuridad se esfuma lentamente, es una experiencia que no nos cansamos de repetir, y que nos hace sentir muy afortunadas.

Tengo nuevas compañeras de viaje.... 
Sientan como un guante y son superligeras... Se estrenaran en la larga distancia en el Maraton de Bilbao. Todos esta listo!!!! 
Hasta yo!!!! 
Gracias por estar ahí!!!!

jueves, 1 de septiembre de 2011

... vértigo ...


Y esta vez no es por miedo al fracaso, ni por tener la sensación de no haber hecho bien los deberes, ni por temor a decepcionar a los que me brindan su confianza…
Esta vez son vértigos reales, esos que aparecen de repente y te desestabilizan por completo. Primero piensas que es un mareo por tener la tensión baja, unido al calor de Alicante al que no estoy acostumbrada, por los entrenos cada vez más autoexigentes, por ese par de enanos que no paran de gritar "ama, ama, ama, ama, ama”…. 
Pero cuando de repente notas que la habitacón no deja de girar y girar, sientes como las piernas apenas te sostienen, y por miedo a caerte decides tirarte sobre la cama, confiando que siga allí, en el lugar que crees que la dejaste antes de que todo comenzara a dar vueltas… Algo pasa… Sabes que no son nervios, ni ansiedad  ni la calor, ni na de na. Aún así me llevó tres días de inestabilidad total y viajes virtuales en montañas rusas inesperadas decidir ir al médico, convencida como estaba de que de la misma manera que habían aparecido los vértigos, se alejarían de mi vida para siempre. Pero no fue así, el médico me recetó unas gotas y unas pastillas que evitarían que el mundo dejase de girar sobre mi cabeza, y en apenas 24 horas dejó de dar vueltas para diluirse en un paisaje borroso, inestable, inquieto e incierto, y hasta el momento no ha cejado en su empeño.
Hace ya más de cuatro semanas que no piso tierra firme. Me encuentro bien, pero tengo la sensación constante de que debería haber evitado esa última cerveza, que no me ha dejado un “puntito alegre y simpaticón”, sino que hace que el suelo que piso se tambalee, los edificios no paren quietos y tenga una horrible sensación de mareo y ganas de vomitar, mis piernas no me obedecen y hacen lo que quieren, debo darles mal las coordenadas, y las “s” en mi camino son mi nuevo estilo de andar y correr.

A pesar de todo este verano he podido correr un poco, más de lo que debería y mucho menos de lo que me hubiese gustado.  Nadar, pues también, hasta el día que me dio un mareo nadando y una pequeña ola me invadió desde arriba con lo que a mí me parecieron sus 2 metros de altura. Cuando pude ver el cielo en lo alto y el mar raso, salí del agua asustada y no he vuelto a nadar en mar abierto. Lo de la bici, misión imposible hasta que no vuelva a estar “equilibrada”.

CONCLUSIÓN : Se pasará, se que se pasará …. Pero cuando crees que es el momento de exprimirte, de entrenar sabiendo lo que haces y por qué lo haces, cuando empezaba a tomar conciencia de que entrenar no es solo salir a correr, cuando empezaba a soñar con algo bonito que me gustaría conseguir…. Vuelve a haber algo que me lo impide…
¿Será que no es el momento?
¿Llegará algún día?