lunes, 29 de noviembre de 2010

... 3H10´ El maraton de mi vida ...

Y a partir de ahora voy a tener que pensarme eso de hacer maratones porque he puesto mi listón muy muy alto para poder superarlo.
A pesar del frió, de la lluvia, de la poca motivación con la que salí de casa, del dolor de espalda, de algún pensamiento no muy serio del estilo "pues no voy"..... Llegamos a Donosti sobre las seis de la tarde del sábado. Primera parada, Anoeta. Teníamos que recoger un montón de dorsales y ver la pobre feria del corredor. Solo ver el ambiente de alrededor ya me cambio el ánimo. Aparcamos justo junto a la furgoneta de Ana Casares aunque luego no la vimos en la feria.
Tras recoger la bolsa del corredor y dar un paseito por los stands, Alb me llevo por un huequillo por el que se había colado un grupo de personas para ver el estadio. Entramos por una de las gradas y allí estaba, inmenso, vació, con la pancarta de meta, con las vallas haciendo camino. Mi cabeza empezó a imaginarme entrando al estadio terminando el maratón, como en las olimpiadas. Mis tres maratones previos no contaban con ninguna pista de atletismo, así que para mi era un aliciente muy importante. Me emociono solo pensando como seria esa llegada,  por lo especial de la fecha quería dedicársela a mi tío mirando al cielo.
Después descargar la maleta en el hostal y paseo por la parte vieja de Donosti, visita al bar "La cepa", muy recomendable si queréis degustar un buen bokata  calentito de jamón jabugo, y a descansar.

Día 28 de Noviembre de 2010. He dormido muy muy bien. Me he despertado unas tres veces para ver si el peque estaba tapado o mojado, pero enseguida me he dormido.  A las 07h me levanto. Estiro un poco en el baño y mis nervios me dicen que va a ser un buen día. Me duele el cuello. Desayuno junto a un montón de corredores en uno de los pocos bares que estaba abierto a las 07.30h y que justo estaba cerca del hostal y de la salida. Se respira ambiente de maraton. Subo a la habitación, me pongo la ropa definitiva con la que voy a correr y me despido de Alb y los niños. 

Andoni me dice que hay que calentar ¿Calentar???? Pero si vamos a hacer 42Km!!!! Te parece poco calentamiento??? Pero como él es fisio y yo no, le hago caso. No obedezco en cuanto a su planteamiento de carrera. Quiere salir delante con los etiopes, yo prefiero salir con la liebre de 3H15´ para no gastar cartuchos desde el principio. No muy convencido me hace caso. En la salida nos encontramos con más gente conocida. Quedan solo diez minutos, los nervios se notan, en la megafonía ponen música "I got a feeling", y todos empezamos a saltar para acabar bailando a la vez. Nos gusta, los pulsómetros no hacen más que pitar. Termina la canción, dan la salida del maraton de sillas para minusválidos. Vuelve a sonar la música, AC DC "I love rock´n roll"...Subidón total, abrazos, besos y mucha suerte para todos..... Allí vamos......
Primeros diez kilómetros de puro trámite, muy relajados pero a un ritmo superior al previsto. Hace mucho frió, y Andoni me trae y me lleva de un lado para otro para que vaya a rebufo. En el kilómetro 15 mis piernas se quejan, pienso que es muy pronto para notar cansancio,   pero me animo y pienso que son 15km a una media de 4´20´´... El cansancio es normal.....En el 18 más o menos Andoni dice que no aguanta el ritmo y que va a bajar un poco. Decido ir con él, ahora me toca tirar a mi, veo que poco a poco se descuelga y me encuentro muy cómoda. Voy a intentarlo, voy a intentar hacer un buen maratón. Paso la media en 1H 33´ y se que voy muy bien, no me hace falta motivación extra porque voy cómoda en un grupo al que me he unido. En el km 28 me descuelgo del grupo en el abituallamiento, me quedan 14 km y se que van a ser duros. Empiezo a concentrarme en seguir el ritmo, quiero pensar , necesito ocupar mi mente en otras cosas. Pienso en Esther porque es su cumple, se que esta en Cuba disfrutando y pienso que se lo merece. Me pregunto que me aporta su amistad, por qué la valoro tanto. Y lo tengo claro. Por su sinceridad, por su risa, porque es una de las pocas personas que conozco que siempre me contagia de su alegría, porque sus abrazos cuentan y porque desde hace unos añitos se que siempre va a estar ahí cuando la necesite. Le dedico unos kilómetros y se que hoy ella también se habrá acordado de mi.
Ultima entrada a Anoeta antes de la meta, fuera busco a Alb y los niños, les veo y me emociono. Pienso que están pasando frió.

Kilómetro 31, pasamos por la carretera junto a La Concha, y el viento helado nos azota con lluvia, se hace duro. He cogido un gel, decido tomarlo poco a poco cada kilómetro hasta que se termine. Voy tensa, se que llevo el cuello rígido y a penas puedo girarme para contemplar el gélido paisaje. Vuelta por el otro sentido de circulación. Pienso en la enorme suerte que tengo de que Alb y los niños esten en  meta cuando llegue. Dedico unos kilómetros a hacer balance.

En el kilómetro 35 tengo el convencimiento de que voy a llegar a meta mejorando mi marca y en un muy buen tiempo. Me preocupa el cuello, se que si de repente me da un "latigazo" la carrera termina. Adelantó a mucha gente, entre ellos a tres mujeres, eso me motiva aún más. Veo a gente tumbada en el suelo, estirando, cojeando, andando... Yo continuo con mi ritmo, aunque el reloj me dice que ya no es tan rápido como al principio. Llegamos otra vez al centro, solo quedan cuatro kilómetros, La gente a pesar del frío y la lluvia está en la calle. Oigo "AUPA NESKA"," TXAPELDUN", "YA ESTA HECHO, "NO QUEDA NADA" "ANIMO" Y aunque cada vez cuesta más esfuerzo mover las piernas ahí sigo, sabiendo que hoy posiblemente sea el día en el que haga mi mejor marca en el maraton, y prometiéndome que no dejare de correr nunca mientras pueda por todo lo que me aporta.
Ya esta. Anoeta. Entro al estadio, hay mucha gente . No veo a Alb, mando un beso a las gradas para ellos, convencida de que ellos si que me están viendo. Dicen mi nombre por megafonía, en el reloj 3H10´´. Lanzo un beso al cielo, y me estiro de las orejas. Soy feliz. Vuelvo a emocionarme....

domingo, 21 de noviembre de 2010

... Lluvia, lluvia y mas lluvia ...

Eran las 6:15 a.m. , no he dejado que sonase el despertador. Me he levantado, y en el baño de la habitación me he puesto la ropa de deporte preparada la noche anterior. He salido de la habitación intentando hacer el menor ruido posible. En la cocina, me he asomado a la ventana. Seguía lloviendo, descargaba agua con ganas. La luz de las farolas se reflejaba en los numerosos charcos de la calle. He mirado el teléfono, no había ningún mensaje, por lo tanto Andoni ya había salido de casa y estaría llegando al sitio en el que habíamos quedado. Confieso que de no haber quedado con él, o si finalmente me hubiera mandado un mensaje del tipo "llueve mucho, lo dejamos para otro día",  me hubiese quitado las mallas y metido a la cama de nuevo.

Después de un ligero desayuno, zapatillas, chubasquero y gorra, salgo de casa y no llueve. Me voy animando, la temperatura es buenisima, me digo a mi misma, "bien, te hacían falta estos kilómetros". Tras recoger a Andoni salimos para Galdakao y comienza a llover de nuevo, primero una lluvia fina que va dejando paso a un aguacero que inunda todo en apenas 2 minutos.


El poder del agua es ancestral. Mientras nos empapábamos completamente, notaba que con el agua resbalaban al suelo muchas tensiones acumuladas durante las últimas semanas, resbalaba algún complejo acomodado, alguna que otra frustración y mucho mucho miedo a casi todo.
Miedos sencillos que desaparecían al instante : miedo a mojarme,  reparo a mojar las zapatillas, miedo a enfriarme...Para terminar expulsando junto a la lluvia otros miedos menos confesables.

El agua depura, y llega un momento en el que te deja limpio, puro, como eres, sin corazas. Estas empapado, sigues corriendo y te sientes invencible,  el ombligo del mundo, te sientes afortunado por poder disfrutar de la lluvia de esa manera, sin miedo, teniendo claro cual es tu límite y tu realidad.

Llegamos a la carretera general que lleva a Galdakao, y hasta corriendo por esta vía, que a diario esta infectada de coches, humos y ruidos, nos ha parecido increíble el paisaje. La carretera parecía puesta para nosotros, apenas tres coches nos han iluminado, íbamos trotando casi por la mitad del carril. Pronto hemos atravesado el puente que nos llevaría a una ruta espectacular por la Ermita de  Bekea.

Seguía lloviendo, seguíamos disfrutando. 

No importaba el ritmo, no importaban las pulsaciones, cada uno de nosotros disfrutábamos del paisaje otoñal con hojas mojadas en el suelo, gozábamos pisando los charcos como si fuéramos niños sin padres vigilantes, agrediéndonos la silenciosa compañía que nos permitía poder deleitarnos de un paisaje iluminado por apenas unos tímidos reflejos de sol que intentaban abrirse paso entre las negras nubes, de los viejos puentes por los que pasábamos, de los árboles desnudos por el otoño, del camino alfombrado de hojas amarillas......Y seguía lloviendo... Un silencioso grito interior me ha hecho mirar al cielo y con todas mis fuerzas repetir para mis adentros :


¡¡¡GRACIAS , GRACIAS POR HACERME SENTIR TAN BIEN, TAN LIBRE, TAN FUERTE!!!

domingo, 14 de noviembre de 2010

... a otra cosa ....

Me han hecho falta dos semanas de adaptación para ajustar los horarios de mi nuevo trabajo. Una vez solucionado el gran problema de buscar a la persona idónea que levantase y llevase a los niños al cole, la duda que me quedaba por resolver era cuando iba a sacar tiempo, sin robárselo a nadie, para poder seguir entrenando.  Primero pensé que tendría que pegarme el gran madrugon y salir a entrenar a eso de las 5 de la mañana, pero tras un arranque de sinceridad reconocí que posiblemente la pereza me haría quedarme en la cama más días de los que me podría permitir . Otra opción era salir a última hora del día, después de acostar a los niños, entre las nueve y nueve y media....Pero a esa hora mi batería empieza a pitar avisando de que en breve se agota.
Solución : madrugar y levantarme a las seis, para poder entrenar en la hora de la comida. No robo tiempo a mis niños, ceno en familia, mi conciencia no sufre y todos contentos.


El Domingo pasado corri la 3ª carrera del circuito de Basauri, la Herri Krosa, termine 6ª. Muy cansada porque el día anterior tuve la suerte de compartir 30 km con una amigo del Urbiko que me enseño nuevas rutas para disfrutar del running. Así que esta semana he bajado el volumen de kilómetros porque el gemelo izquierdo me molestaba, y además no se si de la tensión del nuevo trabajo, problemas posturales, o los kilómetros que ya se acumulan, tengo la zona superior de la espalda y cuello totalmente tensionados, rígidos como una piedra, con molestia continua y dolor según el día.



Hoy he corrido la última carrera del circuito, la Xtreme que organiza mi equipo , el Urbiko T.T. Carrera muy dura, el monte no es lo mío, el barro nos hacía resbalar, caer y disminuir la velocidad, en las bajadas por precaución y en las subidas porque las piernas ya no respondían.
Cuando ha llegado el asfalto he aumentado la velocidad y llegado a meta muy rápida. Igual demasiado. Me ha hecho pensar que no lo doy todo, que salgo psicológicamente a terminar la carrera de forma digna y asumiendo el puesto que me corresponde, sin intentar arriesgar un poquito.
Aún así, o bjetivo cumplido : he terminado sexta en la carrera lo que me ha permitido quedar segunda en el circuito de carreras de Basauri.  Pero igual el objetivo era muy poco ambicioso, me queda la sensación de que podía haberlo intentado.......
Es algo que tendré que meditar esta semana.
Solo quedan quince días para el gran primer objetivo de la temporada . Correr el maraton de Donosti en 3h 15 min.  ¿Será un objetivo alcanzable? ¿Podría aspirar a 3h 10 min?