sábado, 22 de enero de 2011

... semana triatlética ...


¡Por fin ya puedo decir que soy aspirante a triatleta!!!  En los últimos 10 días he intentado empezar a entrenar los otros dos deportes, y aunque he de reconocer que me cuesta horrores dejar de correr para nadar o andar en bici, he podido comprobar en pocos días los beneficios que la natación ha conseguido para mi espalda.
Lo de la bici es otro tema!!!! Yo, que apenas me acuerdo ya de cómo se pedaleaba en la última bici motoreta que me regalaron mis tíos hace más de 25 años!!!! Y ahora, sube a una bici de carretera que tiene las ruedas finiiiiiiisimas, encima anclada por los pies a los pedales, con casco (en mi época no se estilaba), gafas, guantes…..  Y además TIENE MARCHAS!!!
Toda una odisea. 

El primer día que fui a estrenar la nueva bici las calas que había comprado no valían para los pedales… pero no me rendí!!! Con las zapatillas de correr me hice mis primeros 10 km por un “bidegorri” (carril bici) cercano. Me sentía como el Paco Martínez Soria del ciclismo, solo que en vez de sorprenderme la grandiosa urbe de Madrid, me sentía impresionada por todo lo  que el maravilloso mundo de la bicicleta me ofrecía, añádase el sentido de ridículo que me invadía por estrenar el mallot y mallas largas “acolchadas” que me ha dado mi equipo, todos los accesorios imprescindibles…. ¡Y las zapatillas de correr!. 
Seguro que los paseantes con los que me encontré a las 15:30 h,  ni se percataron de ese ínfimo detalle, pero yo me sentía como si llevase un cartel que pusiera “ES PRINCIPIANTE,  NO SABE ANDAR EN BICI, Y ADEMÁS LLEVA ZAPATILLAS DE DEPORTE CON PEDALES AUTOMÁTICOS”.

Pero soy consciente de que también la cabezonería forma parte de mi, y si me he embarcado en esta historia del triatlón es porque me gusta, porque quiero demostrarme que soy capaz, así que me repetí a mi misma que el miedo e impotencia que sentía con la bici, era similar a aquel primer día en el que me use al volante de un coche  y llegue a casa llorando diciendo a mi madre que yo no era capaz de utilizar los pies para el freno y embrague, a la vez que tenia que cambiar la palanca con una mano, mantener la dirección del coche con la otra al volante, mientras calculaba mentalmente la velocidad mía, la de los demás vehículos,  pensaba en que dirección tenía que tomar y cuando era el momento exacto para cambiar de carril, rezando para que no apareciese en mi camino un semáforo al final de una cuesta. Pues si ahora conduzco a la vez que escucho música, doy gominolas a los niños, e incluso podría hablar por el móvil si no estuviera prohibido… Pues  quiero creer que con la bici será igual, así que a las 8:30 h del domingo, cojo mi bici, zapatillas ancladas a los pedales y ¡ a quitar miedos!!!! 30km de carreteras casi desiertas, cruzándome con un montón de ciclistas , ¡sin ninguna caída! Y comenzando a disfrutar de la bici……..

He encontrado en uno de esos blogs en los que me encanta perderme, un vídeo que me ha parecido muy bonito, cuenta de manera muy descriptiva y extremadamente delicada y dedicada, la historia de esos locos que disfrutan haciendo lo que a la inmensa mayoría les parece absurdo. Os lo dejo. Disfrutarlo!!!!!

martes, 11 de enero de 2011

... empezando el año con una buena dosis de culpabilidad ...

Esta última semana ha sido  un poco floja en cuanto a entrenos... El trabajo y los niños sin cole lo justifican. Escuchaba hace unos días en un telediario que las navidades suponen un "extra" que produce agotamiento en abuelos y progenitores que quieren  aprovechar al máximo todo lo que éstas fiestas  nos ofrecen, para disfrute de los más pequeños.  Entre hacer compras, visitar al olentzero, cabalgata de Reyes, visita al Parque Infantil de Navidad, espectáculo de "Bob Esponja", exposición de Belenes,  paseo tardío por Bilbao para ver las luces navideñas, película de cine (este año " Las crónicas de Narnia"), .... Combinado con 8h de trabajo y a penas 7h de sueño...queda poco, poco tiempo para entrenar.

El domingo decidimos ir en familia a la piscina..... Me permití  un pensamiento egoísta y planeé dejar a los dos enanos jugando con Alb mientras yo me escapaba a saludar a la piscina olímpica, comentarle mis intenciones de empezar a visitarla de forma asidua, y por qué no, aprovechar la ocasión para probarme un poquito, ver si me molestaba el hombro e incluso empezar a entrenar haciendo unos 1.000 m..... Al principio  fue casi imposible escaparse, los peques querían jugar con nosotros todo el rato y el más pequeño no se soltaba ni por asomo.... Pero cuando los chicos se fueron a la ducha y me quede con la nena, le  convencí para que se quedase praticando en la piscina mediana, en la que hace pie, y me fui a la grande con intención de hacer unos largos.... Que finalmente solo fueron  dos, porque ¡torpe de mi! se me  ocurrió mirar por encima del agua para ver qué hacia la enana y cuando la he visto, sola, con sus ojitos mirando como un papa jugaba con sus retoños, sola y triste, sin su  mami egoísta que solo piensa en sus entrenos.... no he podido evitar  salir inmediatamente de la piscina grande y zambullime en la mediana, darle un achuchón que le hiciera sentir que su amatxu estaba con ella, y seguir con las "aguadillas" y los "corre a que no me pillas".

En la revista Runners de Noviembre de 2010, leí un artículo titulado "Los niños ¿Por qué sales a correr, Mami?", y me encantó. Según lo leía me sentía plenamente identificada con la autora, podría hace mía cada una de las palabras y sentimientos que en él se describen; más o menos decía así.

Mis hijos muestran dos actitudes respecto a mi afición. 
La primera : la odian.
Cuando me pongo la ropa de correr, Ben, que lee un libro en la cama me pregunta "Mami ¿sales a correr ahora?" Le respondo que sí y el mira por la ventana a los barrenderos que pasan por la calle, Mientras Amelia, que hace 5 min estaba charlando alegremente con sus muñecas en su habitación, entra de repente y me grita "mami, no te vayas!", agarrándose a mis piernas y llorando a lágrima viva. No importa que pueda pasar tranquila en su habitación los 45 min que salgo a correr, sin darse cuenta de que no estoy. Tampoco importa las 12h que pasamos juntas ayer y las que pasaremos hoy, ni que a sus seis años sepa que siempre que voy a correr, sólo estoy n poco de tiempo fuera de casa y siempre vuelvo. Todo eso parece no importar. Mi hija se comporta como si fuese a irme de viaje a Siberia seis meses. Su histrionismo contagia a Ben, que salta llorando de la cama y se agarra a la otra pierna. Agobiada por la escena llamo en auxilio a mi marido, sin saber que esta apoltronado en el baño. La falta de respuesta desata mi impaciencia, por lo que libero mis piernas de los pulpos y fijo mis ojos en la meta : la puerta de la calle. La entreabro un poco y me escabullo de los gritos que dejo a mi espalda "Mami,mami!", sin mirar atrás. Ni que decir tiene que cuando vuelvo a casa, los niños sentados en el sofá, ni siquiera se dan cuenta de mi regreso.
La segunda: quieren ser como yo.
Cuando mi hija Amelia tenía 4 años corrió una carrera que se celebraba en Halloween. Con un disfraz de mariposa, corrió los 100 m lo más rápido que pudo, con sus antenas dando botes. Después no podía parar de hablar de ello (y de la bolsa de regalos que le dieron). Colgó el dorsal de la carrera en la puerta de la habitación. la mañana siguiente su profesora me contó que no nunca había visto a Amelia tan orgullosa como cuando volvía a contar su carrera.
Este comportamiento de Dr. Jekylly y Mr. Hyde suscita dos sentimientos contrapuestos en los progenitores : culpa y orgullo.
El primero aparece con facilidad, y de repente te descubres pensando " en algún otro lugar, una madre se pasa la mañana del sábado ayudando a su hijo con las tablas de multiplicar, llevándole a clases de taekwondo, organizando una fiesta en casa, o haciendo magdalenas con él"
En algún sitio hay una madre que no se va a correr, pero esa no soy yo......Cuando empiezo a sentirme bien mientras me alejo de casa corriendo, a distancia del alcance de los gritos de mis hijos, no dejo de preguntarme si sus primeros recuerdos estarán  dominados por la imagen de la espalda de su madre saliendo por la puerta, dejándoles en casa llorando y gritando. Es una posibilidad, los recuerdos son muy aleatorios. 
Pero luego veo a mi hija Amelia participar en otra carrera y la culpa deja lugar a un intenso sentimiento de orgullo. Con las mejillas sonrosadas, camina agarrándome la mano cuando vamos hacía el coche de vuelta, mientras yo me siento llena de alegría en el interior de esta madre que, hoy además, es un modelo a seguir.

domingo, 2 de enero de 2011

... ¡¡¡ FELIZ 2.011 !!!!

Estos días he aprovechado para ponerme al día de muchos de los blogs que sigo. Me encanta poder comprobar que muchas de las personas que escriben esos blogs, tienen mucho en común con mi forma de ver la vida. Será por las fechas navideñas, o porque cuando acaba el año siempre intentamos dejar atrás todo aquello que no nos ha gustado e intentamos convencernos de que el nuevo año, con sus 365 días en blanco, va a convertirse en esa novela soñada que insistimos en llevar a la vida real.
Y yo soy de las que creo que todo se puede conseguir en esta vida. Solo hace falta que uno mismo se lo crea, y que intente alcanzarlo por si mismo.

La felicidad no está ni en el pasado ni en el futuro, es hoy.

La cosa mas fácil, equivocarse
El obstáculo mas grande, el miedo
El error mayor, abandonarse
La raíz de todos los males, el egoísmo
La distracción más bella, el trabajo
La peor derrota, el desaliento

Os dejo el enlace de la última entrada del 29 de Diciembre en el blog de mi nuevo seguidor. Las casualidades no existen....Me ha encantado poder comenzar el año leyendo "Las cuatro leyes de la espiritualidad"  http://ibizatri.blogspot.com/.

 
Ayer termine el año corriendo la San Silvestre de Rekalde (Bilbao), quede 2ª clasificada con un tiempo de 25 min en lo que no llegaron a 6.700m. Muy contenta. El año pasado había ganado la carrera con peor tiempo, pero esta vez no pudo ser. Me senti bien pero me costó mantener el ritmo. Me encontre con muchisima gente... con compañeros de trabajo, con amigos no korrikolaris, con los compañeros del Urbiko... Todos con ganas de terminar el año disfrutando con lo que nos gusta.
Después, entrega de premios, tuve que subir con los dos retoños a recoger el premio porque los dos querían compartir el momento con "amatxu" (¡Mira que les gusta ! En un par de años, les dejo que me suplanten sin problema!!!). Los niños valoran muchisimo más todo : el trofeo, la camiseta conmemorativa, el contenido de la bolsa del corredor...
.Además por ser  2ª clasificada me dieron una cesta de navidad.  ¡Mi primera cesta de navidad!!! Allí mismo en la plaza, rodeada de amigos la abrimos, y no nos bebimos el champang porque estaba "calentorro". Luego unos zuritos...Ducha, a ponerse de tiros largos para cenar y recibir el año con algo rojo, comiendo uvas, bebiendo cava con anillo en la copa, y deseando que el 2011 no me arrebate las sensaciones con las que termino este año que puedo definir como irregular, en el que ha habido un pokito de todo, pero que  termino muy tranquila en todos los ámbitos que considero importantes de mi vida. 


Soy como quiero ser, estoy donde quiero estar, hago lo que me gusta hacer....Como amatxu he encontrado el lugar en el que me siento cómoda sin pretender mucho más de lo que puedo alcanzar a dar, mi pareja me dice que "estamos mejor que nunca" lo que no significa que en el 2.011  podamos estar mejor, como deportista puedo decir que ahora disfruto, y que por encima de los objetivos que me marque, que no deben faltar, lo más importante es todo lo que me hace sentir, ahora se que es mi mejor medicina y que me ha enseñado muchas cosas, sobre todo una nueva filosofía de vida. Y como amiga solo puedo dar las gracias a las personas que comparten conmigo su tiempo, sus alegrías y tristezas, sus inquietudes y sus ilusiones; me siento muy orgullosa de poder contar con amig@s de una calidad humana difícil de encontrar en los tiempos que corren. 

¡¡¡¡¡¡ QUE EL 2.011 NOS TRAIGA A TODOS MUCHISIMAS GANAS DE DISFRUTAR DE SUS 365 DIAS!!!!!